martes, 14 de junio de 2016

Hedwigan Vission. Junio 2016

¡Buen martes, Hedwinianos! Me ha sido totalmente imposible preparar la reflexión para que saliera en el día asignado, pero como nunca es tarde... Os traigo hoy el Hedwigan Vission. También os informo que he decidido no publicar los vídeos de los canales por el blog, con lo que os animo a estar atentos a las redes sociales o a YouTube si os gusta mi faceta vlogger.
Os tengo que confesar que inicialmente quería enfocar la entrada de una manera y ya tenía una frase en el punto de mira, pero como no ando muy centrada, no sentía que fuera el momento de realizar una entrada de ese estilo. No se me ocurría nada que la pudiera sustituir, así que hice el clásico truco de ir a la pestaña imágenes de Google y la primera imagen que me cargó al introducir en el buscador  la palabra "frases", me la agencie. La ganadora ha sido:
Hedwigan Vission. Junio 2016
Y debo decir que me ha gustado mucho o consiguió que viniera a mi cabeza ciertos pensamientos, que si me apetecen compartir este mes con vosotros. El primero me hizo reaccionar y darme cuenta que efectivamente un error que arrastro mucho, es el de utilizar aún excesivamente la mente. Siempre he sido una persona recta, con la filosofía de informarme y si algo era de una manera, acatarlo. Ni me planteaba siquiera en esquivar o hacer trampas. Un ejemplo que quizás resume bien esta forma de ser es que el movimiento de piratería nunca me ha gustado y jamás he utilizado programas como E-mule.

Se puede extrapolar a muchas otras facetas, desde mi obsesión por organizar las actividades de los días, hasta analizar una situación y mirar los veinte supuestos posibles y como sería correcto actuar... ¿Pero sabéis que me ha enseñado la vida? Que por mucho que la planees y dibujes de una forma, te puede sorprender con otra senda bien distinta y que no habías plasmado en tu mente, con lo que quedas paralizado y sin una respuesta guardada en tu cartucho.

Es por ello que cada vez intento no pensar tanto e ir por impulsos o mejor dicho: dejar que cada día me sorprenda. Ya no me acuesto con el listado de actividades, si no que me levanto, desperezo y empiezo a ver que me tiene preparado, disfrutando de cada momento. Porque si te pones a planear las cosas el único resultado es la frustración, ya que al no llegar lo esperado te amargas y eres incapaz de disfrutar lo que sí tenías al alcance de tus manos.

Un buen ejemplo de lo que os quiero trasmitir es quizás mi viaje a Madrid. En mis salidas ocurre con mayor frecuencia que lo máximo que preparo es revisar el día antes el transporte que debo utilizar o donde están los lugares que quiero visitar, pero no me fijo en horarios. De haber hecho una hoja de ruta, la frustración hubiera sido innegable, ya que nada salió como esperaba y a cada segundo, se iba reescribiendo la historia. ¿Lo lamenté? Pues no. Disfruté lo que en ese momento tocaba esa experiencia y por ello ahora me he quedado con muy buenos momentos.

No negaré que cuesta, como os comento yo misma ando en proceso de aprendizaje y aún caigo, pero cada vez tengo más claro que pensar las cosas... Es ponernos unas cadenas que no nos permiten disfrutar del ahora. ¿Vas a seguir poniéndotelas?

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