lunes, 28 de septiembre de 2015

Los descendientes, no todo es alegría en Hawai

Esta reseña tenía pensado traerla la semana pasada, pero al ser una película antigua y que tenía una candidata que andaba por la cartelera actualmente, decidí posponerla hasta hoy. Debo reconocer que no me lo creo aún el poder tacharla de la lista de pendientes e incluirla en mi colección de reseñas de cine... Pero si: hoy vamos a analizar Los descendientes.
Desde que tuve constancia de su existencia en 2012, tenía la necesidad de verla como fuera. Por desgracia el año de su estreno no fue el mejor para mi y no pude conseguirla ver cuando se emitía en los cines, y ni os imagináis la rabia que me daba cada vez que andaba recibiendo algún premio o siendo visualizada en los diferentes festivales del sector.

La casualidad quiso que tampoco la pudiera ver en la primera ocasión que lo dieron por la televisión y aunque la grabé, al poco mi grabador decidió que tenía que abandonar la casa y se estropeó. Ya pensaba que iba a ser mi espina y mi imposible en esta vida.

Así que cuando me enteré del día de su emisión nuevamente, lo dejé todo y me centré exclusivamente por y para ella. La sorpresa la tuve desde un principio pues en todos los trailers y el título, no invitaba a pensar de que la temática iba a ser tan dispersa.

Y es que no podemos darle un enfoque único, si no que como la vida misma, demuestra las casualidades a veces no son tales y se orquestan de tal manera para cambiar el rumbo. Esto es lo que le sucede al protagonista, que empieza el film centrado en una venta de las últimas tierras que le queda a su familia, que procede de una princesa hawaiana (de ahí el título), y que va desarrollando problemas personales que le harán replantearse todos los aspectos de su vida.

Por otro lado tenemos la relación que tiene con sus dos hijas, que cambiará totalmente con el último acontecimiento y que es el que más me impactó. En si es el hilo conductor y lo que desencadena todo lo mencionado, siendo una realidad muy dura y que viendo lo que me afectó, deja claro que la muerte en nuestra sociedad aún es un tema muy tabú y que con los avances que vamos teniendo con testamentos y praxis médicas, no estamos preparados para darle una normalidad al asunto.

Todo esto se enlaza también con humor, con lo que tenemos un film que emociona, entretiene, consigue mantenerte en todo momento centrado esperando el siguiente paso, pero que también te saca una sonrisa y que terminas conectando con cada uno de los personajes. Reconozco que quizás me he identificado más con la problemática familiar entre padre e hijas porque me he visto muy identificada y he entendido perfectamente los sentimientos que acompañan a la hija mayor.

En el terreno de elenco, es de las más potentes ya que tenemos rostros muy conocidos. De entre ellos quiero destacar dos: el primero por ser el gran protagonista es George Clooney, que sin duda creo que es de los mejores papeles que ha interpretado en toda su carrera. Y segundo Alex, la hija mayor, le da vida Shailene Woodley que quizás por el nombre no os suele, pero si os digo que es Tris de Divergente la cosa cambia.

Por todo ello para mi es una gran película y que si os gusta que os hagan pensar y dejar reflexionar sobre la vida y sociedad, es una indispensable.
Reseña película: Los descendientes

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