miércoles, 26 de agosto de 2015

Viaje al Sur de Francia. Conociendo a María Magdalena

Buen miércoles, Hedwinianos! A llegado al fin el momento esperado de ir poniéndome al día en publicaciones. La que hoy os traigo debo confesar que he tenido mis dudas de si publicarla o no, ya que reconozco que las crónicas de viajes y eventos últimamente no me atraen mucho. Perooo aprovecho un momento que si me apetece para compartir con vosotros lo que viví por el Sur de Francia.
Este viaje al igual que el de Inglaterra del año pasado no es una escapada pensada ni deseada por una servidora, si no que la persona que deseaba realizarlo era mi madre. Este hecho unido a que habían factores que no tienen mi simpatía (los que mejor me conozcáis, sabréis que los autocares no me gustan nada), es uno de los motivos por los cuales no sabía si hacer la entrada o no, ya que mi madre respecto al viaje me ha transmitido de que tengo que ser positiva y no decir nada negativo. Así que intentaré cumplir sus deseos en la medida de lo posible, pero si creo justo y ético dejar claro que no es un entusiasmo como en otras ocasiones.
Área de servicio. La Junquera
Como ya he adelantado el trayecto lo realizamos en autocar. El conductor que tuvimos hay que reconocer que fue de diez y no tengo ninguna queja respecto a él, en este aspecto tuvimos mucha suerte. La primera parada la tuvimos en la Junquera, más concretamente en la área de servicio que se come bastante bien y que como despedida de la buena comida no es una mala candidata.
Área de servicio. La Junquera
El primer destino que tuvimos en tierras francesas fue Carcassonne.
Carcassonne
Debo confesar que me sorprendió ver el lado comercial que tiene una ciudad con tanta historia, donde en vez de fomentarse el paseo, nos encontramos toda la ciudad llena de terrazas. Un consumismo muy elevado para mi gusto y que sin haber buscado información anteriormente, me llevé un gran chasco.
Carcassonne
El hotel donde estuvimos más días alojados fue L'Espinet, un complejo residencial apartado y lleno de naturaleza, actividades lúdicas y muchos más servicios. Fue un descubrimiento agradable, en especial porque tenían un estanque con patos y fueron mi entretenimiento favorito de los ratos que estuve ahí.
L'Espinet
L'Espinet
La primera excursión fuerte y dura, fue la que realizamos al castillo de Montsegur.
Montsegur
Son 1200 metros de altura con un camino nada preparado, que encima es muy empinado y muy estrecho. Este último punto es el más desesperante, pues si se tiene un ritmo medio-lento como una servidora, es imposible no sentirte atosigada por los senderistas experimentados. Además es una excursión que viendo la falta de sombras, recomiendo totalmente realizarla en otras fechas a las nuestras, pues el calor fue muy agobiante.
Montsegur
No obstante, reconozco que lo peor y lo que más sufrí fue en la bajada. En la subida puedes ahogarte un poco en respiración, pero como os he indicado ya, el camino no es nada fácil y en la bajada tienes que estar en constante tensión, hecho que los días posteriores te acuerdas con las agujetas.
Montsegur
Por la tarde fue agradable ya que visitamos el pequeño pueblo de Rennes le Chateau.
Rennes Le Chateau
Ahí lo curioso es observar una de las iglesias que está dedicada a María Magdalena, donde su insignia es un diablo que está nada más entrar en ella. Si vais, la parte del museo que es pagando no tiene mucho misterio y puede ser ignorada, pero en ese recorrido podemos observar los jardines que tienen habilitados y para descansar es un lugar muy recomendable.
Rennes Le Chateau
Rennes Le Chateau
Otro de los puntos que visitamos fue la falda de la montaña Bugarach. Concretamente estuvimos en un lago inmenso.
Bugarach
Después de Montsegur tenía bastante miedo de volver a ver un castillo y os debo de confesar que me planteé el no volver a subir ni uno más. No obstante, hice de tripas corazón y decidí subir el siguiente del intinerario: Queribus.
Queribus
Y sin lugar a dudas, ni punto de comparación. Un camino plano, con agarraderos y suficientemente ancho para que si te tienen que adelantar o coincides con alguien bajando, no sea una epopeya. La única pega es que nuevamente no hay sombras y hasta que no estás arriba no se nota fresco, así que sigo recomendando ir en otras fechas.
Queribus
Como casco antiguo, fuimos a Mirepoix. La ciudad es grande, pero la parte que mantiene la estética medieval es relativamente poca y nuevamente para las fechas que fuimos, estaba muy mal acondicionada, sin apenas sombras.
Mirepoix
Fue otro de los puntos del viaje que casi acaba conmigo. Pero por suerte compensó que encontramos una tienda donde habían figuras vario pintas que me llamaron mucho la atención y que alguna se vino para casa. En este punto fue donde tomé conciencia finalmente que es una zona donde los dragones se les quiere mucho y que más que verlos como malignos, se tiene una imagen de protectores. Hecho que me gustó mucho, ya que siento una conexión con ellos en los últimos tiempos.
Mirepoix
Por la tarde para compensar el calor horrible de Mirepoix, fuimos a visitar la gruta de Cabrespine.
Gruta de Cabrespine
Son sencillamente impresionante y en fotografía no hace justicia. Lo bonito de esta gruta es que está protegida ya que alberga más de 20 especies de murciélagos distintas, un hecho de que sea de carácter ecológico me encantó. El otro aspecto a tener en cuenta es que durante todo el año son 14º los que tenemos en ella, con lo que de ir en etapas calurosas, tened en esa excursión una prenda para abrigaros. Yo la verdad que no lo necesité y casi me tienen que sacar a arrastras de lo bien que estaba!
Gruta de Cabrespine
De playa, visitamos Santa Maria de la Mer. No soy amante de la arena, pero hay que reconocer que se está muy a gusto. No obstante, es una población donde hay mucho gitano (tienen también la iglesia de santa Sara, la patrona de ellos precisamente), así que recomiendo que si no se quieren sustos, siempre haya alguien vigilando las cosas y no despistarse por nada del mundo.
Santa Maria de la Mer
En el terreno de ciudades importantes, estuve durante unas horas en Marsella. Debo decir que lo que vi me encantó y cautivó, y lamenté mucho el no tener más tiempo para explorarla un poco más.
Marsella
Si vais a ella, os recomiendo comprar un dulce que una pastelería realiza. Se puede encontrar en toda la ciudad, pero los típicos son los que realizan justo al lado de la abadía de Saint Víctor. Por si queréis curiosear, se llaman navette.
Navette
Otra de las excursiones que si me gustaron fue la que realizamos a la cueva de María Magdalena. Para acceder a esta cueva hay dos caminos, uno que es más corto pero de dificultad alta, en especial si se está en fechas tan calurosas, y otro que aunque es más largo porque da un poco de rodeo, podemos disfrutar de un paisaje precioso y lo mejor: sombra! Así que si decidís ir, mi recomendación es que no seáis tontos y toméis el camino de la derecha.
Cueva Maria Magdalena
La cueva a mis ojos no está ni bien ni mal y lo que os recomendaría es que disfrutéis de este encantador bosque.
Cueva Maria Magdalena
Y el último destino que realizamos fue a Saint Maximin. Es otro pueblecito bastante pequeño y que carece de sombras, pero tiene uno de los alicientes más interesantes para todo el que quiera observar parte de la leyenda que nos han contado de María Magdalena.
Maximim
Concretamente podemos ver tres tumbas y la supuesta calavera de la compañera de Jesús. Es un lugar muy bonito y que de cara a conseguir alguna cosilla interesante, vale la pena. Nosotras tuvimos suerte que ese día había puestos de artesanos y pudimos encontrar algunos artículos interesantes.
Maximim
En definitiva, dentro de todo la experiencia no la puedo catalogar como horrible, pero si que quizás la fecha escogida no ha sido del todo correcta viendo tal como andan acondicionados estos lugares. Y que además, da bastante rabia ir a la zona de lavanda y no ver ninguna por no ser la temporada que florece. Es este último punto que el volver no lo descarto para disfrutarlo de verdad y sabiendo ciertas cosas, descartar alguna excursión (Montsegur en particular).

Y como siempre hago, os dejo una foto del pequeño botín!
Regalos

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