martes, 24 de febrero de 2015

Hablemos de... Criador vs Vendedor

Buenas de nuevo, hedwinianos! Hace ya muchos meses que no traigo ninguna entrada escrita relacionada con el mundo animal ni un nuevo Hablemos De, hecho que hacía que tuviera bastantes ganas de realizar una entrada de este ámbito y como parece que los astros se alinean con un mismo tema, pues vamos a darle forma a la pregunta: hasta donde termina la responsabilidad en una venta de un animal?
Legalmente y si miramos en el terreno de vendedores puro y duro (lo que el sector suele relacionarse con las tiendas de animales), la garantía son X días (la media de 15 días), donde si sucede algo podemos exigir devolución o cambio. Es una legislación que deja bien claro que los animales no están igualados al ser humano, si no que de cara a la sociedad son exactamente igual (o peor en según que casos) que un electrodoméstico.

Este hecho hace que muchos nos de asco el sistema actual y es sin lugar a dudas la base de que tengamos tantos problemas a la hora de maltratos, ya que no estamos delante de individuos con derechos, si no que son a día de hoy propiedades. Es por ello que aún falta modificar muchas cosas y el camino a seguir y trabajar es muy duro, aunque por suerte poco a poco vamos viendo brotes verdes que animan a seguir, a pesar de que estemos empezando el camino y la luz del final del túnel se vea lejana.

Pero el hecho que me hace saltar hoy a realizar estas líneas es otro de los talones de Aquiles que sufrimos si no todo el sector animalista, al menos en el mundo de los loros, y es el compromiso de quienes deciden criar. Veo mucho fardar, mucho interés en cruces, mutaciones y demás tonterías, pero muy poco saber estar en los momentos difíciles y asumiendo las responsabilidades con quien ha decidido confiar en tu persona y comprarte un ejemplar a ti y no al vecino de enfrente.

Este fin de semana parece que ha sido la catarsis de los novatos en querer iniciarse en la cría a mano, ya que ha sido sin lugar a dudas el sector que me ha bombardeado a dudas. Es una práctica que tal como me ha llegado (particulares, con cero experiencia y criando ejemplares sin ninguna otra compañía agapornil) no comparto nada como bien sabéis los veteranos y que desde que inicié el proyecto de Universo Agapornis, tomé la firme decisión de apartarme y que no iba a fomentarla. Es por ello, que en el foro que creé está prohibido hablar de esa práctica y que no participo en comunidades donde su base y filosofía sea animar a sus miembros a realizar esta práctica.

Como ya he indicado unas líneas por arriba, se que el camino en el sector de los agapornis empezamos ahora a caminar y falta mucho, con lo que aunque yo si estoy trabajando con una meta concreta, soy consciente que el paso siguiente y que hay que fomentar el que la venta sea de animales emancipados y mientras llega está primera fase importante, debemos de conseguir de una vez criadores con mayúsculas.

Y es que aunque la figura del criador sea la persona que tiene X parejas de agapornis y en sus instalaciones nacen pichones, para mi persona esa etiqueta tiene un fondo mucho más profundo. Porque como indica la palabra, una persona que se considere criador, debería de hacer eso: criar a sus ejemplares.

Debería de molestarse en conocer a cada ave, darle lo que necesita y hacer un trabajo mínimo para que la adaptación al nuevo hogar sea lo más suave posible, incluyendo en este trabajo incluso a la persona que vaya a adquirir al emplumado. Incluso este trabajo debería seguir una vez llegara al nuevo hogar, guiando al nuevo propietario en sus dudas o en caso de haber problemas de salud en uno de sus ejemplares, responder y ayudar en la recuperación o al menos, ofrecerse (ya si el nuevo dueño pasa de aceptarla, es cosa suya).

No puede ser que tengamos una oleada constante de nuevos propietarios de agapornis llenos de dudas y que navegan sin referentes, siendo una arma muy peligrosa ya que sin conocer a la persona y al ave, muchas veces aconsejar puede hacer mucho daño, ya que podemos pensar que los tiros van para una dirección y que no sea el caso. Es por ello, que la adquisición debería de hacerse ya ofreciendo una base y una tutela, y que a la persona que se le adquiera un animal sea lo suficientemente referente para confiar en ella.

Tampoco sirve como veo a muchos de que cuando llegan los problemas, enfocar y recomendar a fulanito que él te guiará y de paso, ellos se quitan el marrón. Si por ejemplo yo hubiera querido guiar y hacer el trabajo sucio, me hubiera metido en el mundo de la cría de psitácidos, llevándome la parte agradable de la economía y también de escuchar y guiar a mis clientes, pero como no es el caso, es por ello que no me he lanzado y que me he quedado como asesora si de un caso, de esos criadores que quieren hacer el trabajo bien.

Porque no se sabe todo y buscar ayuda no esta mal, pero más que dar el muerto a otro, veo más correcto lo que hacen unos pocos: veo que unos clientes tienen problemas, no los puedo ayudar, pregunto y con lo que digan, les cuento y guío.

Resumiendo: mi definición de criador corresponde a alguien que se preocupa en involucrarse en la evolución de los ejemplares que nacen en sus instalaciones, criándolos si no hasta una fase de socialización, al menos lo suficiente para conocerlo y poder asesorar correctamente a la persona que pase a ser la nueva familia de ese emplumado. Si además consigue montar un pequeño curso para que se pierda el miedo y tenga un poco de tablas el novato de turno y un seguimiento de al menos los primeros seis meses en el nuevo hogar, respondiendo de cualquier inconveniente que pudiera ocurrir, ya sería lo que yo denomino un criador en mayúsculas o con todas sus letras.

Si no, lo que en verdad estamos es delante de un vende pollos, siendo su único mérito tener buenas parejas reproductoras, pero éticamente no le diferencia nada de una tienda de mascotas, siendo por tanto un vendedor en toda regla.

Os invito por tanto a realizar un examen y replantear la situación a todos, dejando claro que si queremos que los animales dejen de ser propiedades en un futuro, debemos de trabajar desde todos los niveles y que al igual que intento educar a los dueños, la balanza de los criadores también es importante que empiecen a analizarse y que las perlas y excepciones, empiecen a ser más mayoría.

Versión en vídeo
Y como este Hablemos De ha sido raro, os invito también a ver este otro vídeo:

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