domingo, 6 de julio de 2014

Plagio. ¿Dónde está el límite?

Hacía mucho que no empezaba un domingo con un artículo de opinión del sector tecnológico... Y se me hace muy raro!! Al igual que por otra banda, me hace mucha ilusión. El tema es un poco peliagudo y aunque el año pasado de forma privada por las redes sociales manifesté mi malestar, es la primera vez que abiertamente realizo esta queja y reflexión: ¿cómo puede ser que la gente tenga poca iniciativa própia que tome el trabajo de los demás? Y sumando a esta pregunta, la que da título al artículo: ¿Cuándo se sobrepasa la línea y pasamos de inspirarnos, a ser directamente un plagio?
Antes de empezar a profundizar el tema, me gustaría poneros en situación ya sea porque no recordéis la cuestión o porque directamente sea la primera vez que os topáis con ello. El año pasado en la oleada de jóvenes que se decidieron a crear una bitácora y/o canal YouTube en sus vacaciones, me topé con varias sorpresas desagradables, aunque la que me tocó muy hondo fue un caso concreto donde a mis ojos, pasó la línea de plagio, pues los textos que incluía en su bitácora eran exactamente los míos, no cambiaban ni una coma y reconozco que fue un hecho que me encendió mucho.

Y es que una cosa es por admiración a alguien quererlo emular y recoger algunos rasgos suyos, como puede ser el saludo inicial, como cerrar, alguna coletilla o querer tratar los mismos temas. Ahí aunque depende de como seamos puede molestar, es un hecho lógico, asumible tal como avanza la sociedad y que incluso analizandolo profundamente debería ser un motivo de orgullo, pues si alguien te quiere imitar o te idolatra de esta manera, es señal que tu trabajo está bien llevado, porque gusta y hay gente que considera que eres un triunfador.

Perooo como comento, hay una figura muy dañina que es el plagiador o el usurpador de tu trabajo, y por mucho que hablemos de criaturas, son hechos que considero que no debemos permitir. Porque una cosa es que te guste un artículo y llevártelo a tu web, pero siempre respetando el trabajo de su creador dejando clara la fuente y la web de su autor o en caso de no tener o de ser requerido, de donde es originario el escrito. A este fenómeno no estoy nada en contra y creo que en la era tecnológica actual, es algo que debemos de asumir y de no cerrarnos, para que la información circule y llegue a cuantos más mejor. Para que se vea que no estoy en contra, todos mis vídeos se pueden insertar en webs y la licencia de este blogs es el de poder compartir dejando clara la autoría de los escritos.

Es por ello que con esas facilidades y que nunca he sido una defensora de que las criaturas creativas deban ser defendidas al más puro estilo SGAE, ver como alguien hace pasar un material de otros por suyo, me chirria por todas bandas. Un audio, una imagen o un vídeo cuando son utilizados por terceros asumimos que no son de él, si no que aprovecha para acompañar y aunque no se diga la autoría, en casos que no hayan fines comerciales no veo problemas, pero con los textos por desgracia si no se deja claro el origen, son la parte más débil y que más te la pueden pegar.

Entonces: qué podemos hacer? Si utilizáis Blogger, por ser una compañía americana y regirse por normativas de USA, aunque no sean materiales registrados, si hay una pequeña protección y si tenemos suerte que el plagiador su bitácora también está en Blogger, podemos avisar de esta situación y tras estudiarlo, Blogger puede tomar cartas en el asunto o no. Otro punto que podemos hacer es utilizar servicios como el Safe Creative, donde puedes hacer que todas las entradas del blog marcarlas como tu material, siendo una herramienta muy útil. La pega de esta opción es que a no ser que pagues, el servicio es muy limitado y en bitácoras con tanto material como esta, queda desprotegido.

Bien, tenemos esta ventanita, pero ahora viene la parte negativa: internet es demasiado grande y ser un loco obsesivo en la protección de tus derechos, termina restándote felicidad. Por qué digo esto? Porque cualquiera puede decidir quedarse un texto, y terminas siendo un paranoico que no disfrutas de tus ratos libres, ya que los inviertes en vigilar. Siendo por consecuencia, una actividad estéril, ya que los resultados van a ser pocos o mejor dicho: ninguno.

La prueba de ello es mi caso particular, que tras el tirón de orejas en vez de aprender, en la nueva temporada de verano el plagiador ha repetido y no quedándose contento, esta vez ha ido aún más lejos, robándo incluso el logo de mi proyecto. Dibujo que me costó semanas realizar y muchos mal de cabeza porque precisamente no quería ser la burla copia de nada. En este caso en vez de perder el tiempo en discutir, he decidido pasar, no dar publicidad y esperar a que el tiempo tumbe ese trabajo.

No negaré que para alguien que busca la perfección, destacar por la originalidad y creatividad propia me produce mucho asco situaciones de este estilo. Porque como bien he indicado: ¿para que molestarme en crear mis materiales, luchar y romperme los cuernos en los escritos si al final el primer listo de turno va a provecharse de mi trabajo? Es por ello que si, estoy de acuerdo que internet ha cambiado el mundo y ha dado un nuevo enfoque diferente al de compartir y que los controladores obsesivos ya no tienen cabida, pero si creo que seguimos teniendo una línea de fuego la cual no se debe pasar, y es el respeto por el trabajo que hayan realizado, dándoles su sitio y dejando claro que al César, lo que es del César.

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