jueves, 22 de mayo de 2014

Querida Pepa

Buenas Hedwinianos. El 22 de mayo es una fecha marcada en mi memoria y en mi retina, transportándome rápidamente cuando pienso en ese día al año 2011, año que por muchos motivos supuso un antes y un después, y que si tenemos que emplear el término mal día o un día que mejor no haberme levantado, le va como anillo al dedo. Fue el final de una situación y mi compromiso firme de no seguir el camino estipulado, de desmarcarme y poder decir que no he contribuido a que el panorama continué como hasta la fecha. Mientras mucha gente realiza textos o busca el consuelo, lo máximo que hice pasado un tiempo fue realizar unos vídeos de homenaje, y hoy toca la parte escrita y más profunda. Seguirá sin ser una alegoría, ya que simplemente me apetece hablar contigo, Pepa.
Desde el momento que se cruzaron nuestros caminos, supe que eras especial. No dejaste de rompernos esquemas desde el momento que saliste de la caja, aún hoy recuerdo ese gran vuelo espectacular, lleno de fuerzas y que sin ver un posadero seguro, optaste por acudir a la palma de mi padre. Con ese pico que demostraba que eras jovencita pero que empezabas a entrar en el terreno adulto, nos enamoraste. Haciendo que nos ganarás desde el minuto cero y que por consecuencia, perdonáramos que tuvieras ese tono tan alejado al azul, haciendo que nos volviéramos fans del blanco y negro.

Acto después llegó el momento delicado: cómo se tomaría Jero la aparición de un nuevo emplumado? Siempre la presentación y aceptación es un tema que preocupa y que da problemas, y con la negativa de House de aceptar a Jero, el miedo nos invadió. Pero con tu clase y saber estar, demostraste nuevamente que no había que sufrir ni tener miedo, que todo era posible y que en especial, estábais destinados a ser grandes compañeros. Guiaste y apoyaste al indio de una manera impecable, de una forma que jamás habrán palabras para agradecértelo.

Por ser novatos no quisimos empezar con la cría a mano, hecho por el cual bastantes dijeron que no tendría buenas mascotas y que por el cuadro de mi plantilla emplumada, sería una cuestión de mucho trabajo. Por tu llegada tenía la mosca detrás de la oreja, además que siempre he sentido internamente que esa afirmación no era todo lo cierta que se proclamaba por el mundillo loruno. Desde la llegada de House, empecé a realizar actividades en el comedor, buscar cualquier excusa para iros viendo, estudiaros, hablándoos y guardándome las pipas de girasol para ofrecéroslas entre los barrotes. Que sorpresa me llevé al ver que al cuarto día de tu llegada ya venías sin recelos a buscar tu chuche! Llegando incluso a pedirlas cuando no era el momento para ver si caía algo. Llegaste a darte cuenta de que dejábamos una para Jero y te las ingeniabas para robársela, hecho que hizo que confiara y se tirara al vacío si quería su ración. Animaste a todos y fuiste un puente en formar la bandada, en especial que yo formara parte de vuestro club.

Fuiste un ave muy expresiva en todos los sentidos. Nos dejaste claro cuando estabas contenta, cuando querías marcha, si estabas cansada, si tenías frío y también como no, si estabas enfadada. Creaste incluso tu lenguaje vocal que aunque no hablaste, si dejaste unas llamadas que a día de hoy aún alguno de los veteranos repiten cuando faltan unos días en casa y regresan. Nos ganaste a todos, hasta el punto de que pasábamos todos calor porque tu tenías frío y poníamos la calefacción solo para ti.

Pero la felicidad fue poca y tras la traumática llegada de Mari, se destapó tu enfermedad. Recuerdo la negatividad que había, las pocas opciones que siempre veía el veterinario, pero nuevamente tu sorprendías demostrando que no era cierto y que con Pepa se habían topado. Fuiste una paciente de lujo, siempre paciente sin ningún gesto desagradable, sin dar problemas en tomar todo lo que se te recetaba y siendo la misma que el primer día, sin recelar de mi persona en ningún momento y siendo igual de confiada desde el momento que llegaste a casa. Lo pusiste todo muy fácil.

Incluso cuando llegó el fatídico episodio de confiar en la persona incorrecta en tu cuidado en ausencia de todos los de casa (hecho que lamenté durante mucho tiempo y que en cierta manera no me he perdonado, motivo por el cual desde entonces me cueste tanto dejar al resto), te portaste como una campeona y volviste a darme una lección de que el rencor no existía en tu ADN. Además que como no, volviste a dar una lección al terreno veterinario, rompiendo todas las previsiones y recuperando totalmente bien tu pata chula.

Y al fin, tuvimos un año de disfrutar. Sin ingresos, sin medicaciones y sin sobresaltos de ningún tipo. Centrándonos en lo importante: que fueras feliz y trastearas todo lo posible. En ese momento ya había estudiado auxiliar de veterinario de exóticos tras la frustración de ver que nadie podía poner solución y que por mucho que hiciéramos no podíamos ayudarte, y andaba mirando de ir profundizando más en intentar ayudarte.

A pesar de todo esto, llegó la última recaída, donde físicamente ya te estaba afectando a un nivel, que empezó a resonar las temibles palabras: "Sería mejor dormirla". No se decían verbalmente, pero en la mente de todos (veterinarios y los de casa) estaban bien presentes. Y empecé a darme cuenta con horror, que aunque siempre se vende con que es mejor, que haces lo correcto y que incluso es un favor para el animal ya que dejáis de sufrir, es una decisión que el único beneficiado es el humano. Mientras que la eutanasia en humanos está prohibida y se considera un atentado a la vida, con vosotros no se ve esto, es ético cuando en verdad, es el acto de egoísmo más profundo. Una persona puede manifestar su voluntad, puede decidir y dejar por escrito que piensa y que quiere que ocurra en determinado momento, o en momentos que pueda haber comunicación, decidir si quiere seguir viviendo o por contra, abandonar el sufrimiento que arrastra.

Vosotros en cambio no es el caso. No sabemos que pensáis, que queréis. A lo mejor no querías luchar y antes de andar en hospitalizaciones frías, sin amor ni cariño hubieras preferido irte ya. O en el momento que si verbalizamos esas palabras y estuvieron en la mesa, tu si hubieras querido seguir guerreando. No lo sabemos y con todo esto aprendí que el único beneficiado somos nosotros: si no queremos seguir sufriendo ni teniendo una situación esclavista, damos a una tecla y se va nuestra carga.

Ese día aún lo tengo grabado. Llegué con la lengua fuera tras pasar un día de espanto en el trabajo a ver como estabas y que me contaban. Me dijeron que estabas estable pero en una fase de no retorno y que visto el tema, era mejor plantearse el punto de dormirte. Nuestras miradas se cruzaron por última vez, tu andabas entretenida con tu hobbie favorito: comer. Nos despedimos con una promesa: que cuidaría de tu Jero. Se que desde tu nuevo lugar sigues con él, pero me mantengo firme y sigo velando lo mejor que puedo del indio.

Todo este tocho es para los amigos que nos siguen que no te conocen, esos espectadores cotillas pero invitados a leer esta carta que te mando. En verdad el motivo por el cual he querido hablar contigo es porque creo que eres la única que me puede entender este sentimiento o mejor dicho, reflexión. Me enseñaste mucho y en especial, me diste una visión de las cosas diferentes, me abriste paso a la parte oculta, hecho por el cual decidí trabajar e invertir mi tiempo en conseguir que las cosas mejorasen. Me hubiera gustado venir con grandes avances, alegrías y poder decir que ha valido la pena, pero no es el caso.

El mundo animalista en general está muy dormido y en debates y cuestiones se marca un camino de ruta el cual, estoy totalmente en contra y hace que me sienta entre la espada y la pared. Seguir batallando sola, a mi nivel, o unirme a esa corriente de pensamiento? También está la opción de tirar la toalla, hecho que últimamente me invade más, pero entonces te recuerdo, o hay uno de esos brotes que empiezan a nacer puros y que despiertan la ilusión y el anhelo de ver un panorama diferente.

No te voy a engañar: las bases siguen siendo las mismas. En el apartado de cría, se sigue dando prioridad a la cría de mutaciones, a la opción de que con una pareja salgan veinte mil colores, antes de tener ejemplares con buena salud. Siguen sin enterder el transforndo de la transmutación, esa hibridación encubierta con fines comerciales y que ha hecho que en la actualidad si desaparecierais de vuestros territorios, no podríamos pensar en realizar un proyecto como el de guacamayo de spix, porque las especies de anillo ocular habéis desaparecido prácticamente en cautividad (y de continuar así, dentro de unos años será totalmente). Seguís siendo loros de segunda, sin opción a tener un veterinario ni derecho a chequeos sanitarios. Puntos que deberíamos de asumir cuando decidimos que forméis parte de nuestra familia, pero que muchos dueños caprichosos de que estéis a sus órdenes, ni asumen ni toman conciencia. Por ello, seguís siendo nuestros bufones, nuestra distracción al aburrimiento y nuestra válvula de escape de quedar bien por haber "salvado" a un pobre ser indefenso.

Seguís siendo por consecuencia, nuestros esclavos. Cada vez me repugna más la idea de que os veamos como mercancías, con un prisma diferente para cada uno, pero si vamos a la base de todos ellos, estáis igual (o peor incluso) que un objeto. Muchos se piensan que como un ordenador, si os "rompéis" basta con actualizar el software, cargaros un antivirus, cambiar la pieza defectuosa o en caso de estar totalmente rotos, con poner uno nuevo ya lo hemos arreglado. Y nada más lejos de la realidad.

Cuándo entenderemos que el mayor ejemplo de amor y respeto es dejaros en paz y saber disfrutar sin poseeros? Entender que si nos gusta la naturaleza la solución no es llevarla a nuestra casa en una urna, si no que debemos ir a ella. Siento no haberme dado cuenta antes y haber sido cómplice de todo ello, pero como no puedo cambiar lo escrito, si voy a intentar que a partir de ahora, las historias sean muy diferentes.

Mi querida perla negra, gracias por esos tres años que me diste. Aunque alguna vez pueda tener el sentimiento que mejor no haberlos vivido y por tanto, podría seguir siendo feliz y teniendo la visión inocente de un simple propietario, en el fondo se que lo que siento y se, es la verdad. Me duele que haya sido a costa de tu sufrimiento, pero seguiré intentando que tu historia se entienda, se vea el fondo e intentaremos que con tu experiencia, otros no tengan que pasar por lo mismo.

Por hoy me despido, pero volveré tanto con las alegrías y victorias, como las piedras del camino y las compartiré junto a ti, la ave más especial y mágica que se ha cruzado en mi camino.
Querida Pepa
Si prefieres las versiones en vídeo

No hay comentarios:

Publicar un comentario