lunes, 10 de marzo de 2014

Hedwigan Vission. Capítulo 72

La cuestión que traigo hoy, lleva demasiado tiempo rondándome por la cabeza e incluso en otras ocasiones por aquí ya lo he manifestado tanto en carácter humano en un Hablemos de, como de cara con los agapornis tanto con un artículo escrito, como una Hora Agapornis.
Es sorprendente, pero me doy cuenta que en todos los campos fallamos en esta cuestión y que aunque Pitágoras la lanzara pensando en el ser humano, lo cierto es que con el resto de seres vivos con los que convivimos, la tenemos como asignatura pendiente. No adelanto más, os dejo la imagen y empezamos!
Hedwigan Vission 72
En un programa de ámbito nacional hace unos años trataron también esta cuestión, donde la reflexión final era que si querías una sociedad justa, donde nadie fuera marginado y tuviera oportunidades, había que cuidar en las primeras etapas con la educación. Pero ojo, no hablamos de lo que todo el mundo entiende como educación de conocimientos, si no que entramos en el tema de la ética y más concretamente: instaurar el respeto por los demás.

Y es que parece que nos hemos olvidado que estos pasos son importantes y que si no se enseñan y se sienta base, no se va a conseguir nada. Es como las frases típicas de los padres de: "mi niño era muy bueno hasta que llegó un momento y se torció", que es lo que él ve, pero lo cierto es que no es que se le cambie el chip al hijo, si no que poco a poco ha ido creciendo una semilla y cuando aparecen los resultados, no los relacionamos pero lo cierto es que tiene un origen lejano a la fecha de la explosión, demostrando que no lo estábamos haciendo todo lo bien que creíamos.

Esta cuestión es la que suelo ver que en loros y más concretamente los agapornis no terminamos de entender. Primero que a pesar de los años que se lleva teniéndolos como mascotas en hogares, no asumimos que como individuos tienen gustos y no podemos imponer nuestra voluntad/deseo con su derecho a decidir. Queremos que sean achuchables cuando nosotros queramos, que hagan las gracias de turno, que sean buenos y realizar mil y una cosa más que nos deje como hiper-mega-guays, ya que nuestro lorito es lo nova más. De la misma manera que si no llega o por haber hecho estas cosas, en vez de asumir nuestra parte de culpa, haremos como el padre de: "me ha salido rana el bicho", como si el problema no fuera con nosotros.

Y segundo que es la parte que tratamos hoy: la gente quiere coger el papel de mamá o papá loruno, pero solo a partes y sin centrarse en lo que importa. Me intento explicar: en la cría a mano, se piensa que el trabajo y dificultad es preparar la comida, embuchar al pollo con la jeringuilla y que el trabajo de mamá termina cuando el pichón come sólido y es independiente. Asunto que se aleja de la realidad, porque aunque muchos piensen que no es así, incluso un agapornis el aprendizaje de grupo y el tener una figura con la que reflejarse y que le guíe, es fundamental. Los padres les enseñan a como enfrentarse a situaciones, como interactuar, las normas del grupo, comer, bañarse, el lenguaje... Una multitud de tareas que la gran mayoría de los propietarios deján a su suerte y solitario al jovenzuelo alado.

Asunto que me ha hecho ver trasladando a nosotros, que esos errores que comento que realizamos con los animales, los realizamos con nuestros propios hijos, que pensando que con pagar un buen colegio, nuestra parte ya ha concluido. Y eso no es así: si se quiere tener hijos, hay que hacerlo con todas las consecuencias. Hay que enseñarles con buenos modales las normas, que hay que respetar todo, darles responsabilidades y que formen parte activa de la unidad familiar, que no sean solo el juguete al que se disfraza o se recurre cuando uno quiere.

Si hacemos todo esto, conseguiremos seres íntegros y como dice Pitágoras, luego no deberemos de lamentar nada, pues si la base es buena, es imposible que los resultados sean negativos.

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