lunes, 24 de febrero de 2014

Hedwigan Vission. Capítulo 70

Después de una semana de descanso, volvemos con una nueva reflexión, que para los que tengáis buena memoria, iba a ser el cierre de ciclo de la saga febrero. Pero se ha cruzado una nueva frase que cierra mejor este frente, con lo que se alargará hasta la primera semana de marzo.
Os confieso que es una entrada que le he dado muchas vueltas y que miraba los hechos que iban pasando para saber cual de los puntos iba a ganar, y justamente me he arrancado a tratarla en el momento que se ha concluído. Como siempre, os dejo la imagen y empezamos a reflexionar:
Hedwigan Vission 70
Sin duda si tengo que clasificar y poner en orden mis miedos, el de actuar y equivocarme en mis decisiones es la que se llevaría la palma en la actualidad. Muchas veces sientes algo, ves claramente como indica David Starr Jordan cuál es el siguiente paso que debes de hacer, pero el llevarlo a cabo pide algo más que sabiduría: pide romper con las cadenas del miedo.

Y aumenta en el momento en que se repite y te planteas que si estás en la misma situación, quizás la otra vez no fue la mejor decisión y deberías plantearte otra forma de proceder, con lo que analizar y mirar mucho más a fondo todo hace que aunque sientas que el paso correcto es uno, estés bien plantado en el suelo.

Son esos momento que no paras de preguntar, que puede quitarte el sueño... Hasta que te lanzas y te sorprendes de lo bien que ha ido, para después maldecirte de haber mantenido esa agonía tanto si ya sabías que era lo correcto y que iba a venir después todo de cosas positivas.

Aunque quizás el mayor miedo más que el equivocarse, viene a ser el volver a empezar, la incertidumbre del futuro y de como caminar. Ese es el asunto que veo mucho en todos los ámbitos: estamos hartos, queremos cambios pero en el momento de trabajar o de ponerse manos a la obra, nos frenamos de pleno, porque quizás perderemos más de lo que ganemos.

Y ahí creo que deberíamos de buscar la virtud y no esperar tanto de las actividades, si no fluir y disfrutar con el trabajo diario, y ser lo suficientemente fuertes para materializar lo que sintamos en el momento sin remordimientos. Yo finalmente he decidido dar el siguiente paso y lo importante: sin esperar nada. Seguiremos trabajando y estando con los ojos abiertos para ver cual es la siguiente parada y no perderla, pero no voy a perder el sueño ni la tranquilidad en ponerme nerviosa, si no que pienso disfrutar completamente de las vistas del camino.

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