lunes, 3 de febrero de 2014

Hedwigan Vission. Capítulo 68

Empezamos un nuevo mes y con ello toca organizar y planificar las entradas de las secciones fijas del blog. No suelo adelantar los contenidos ni dar ninguna pista, pero si os confieso que este febrero va a ser muy profundo y relacionado con la temática que hoy empezamos. Los Hedwigan Vission suelo enfocarlos por hechos y momentos que me ocurren en ese momento y no se si sólo ha sido mi ambiente, pero este final de enero ha sido muy movido y alterado.
Y es por esto que me he decantado a realizar reflexiones profundas y compartir mis impresiones de lo que he podido observar, además de las dudas, inquietudes o englobándolo todo en la etiqueta correcta: mis miedos. El primer escalón de este camino lo forma:
Hedwigan Vission 68
Por lo que me ha tocado vivir, siempre he tenido el papel de espectadora en muchas situaciones y esto me ha hecho analizar todo bien, sacar mis conclusiones y aprender la importancia de medir bien las intervenciones. Y este hecho me ha ido recopilando datos donde he podido ver que todo conflicto que se genere en una conversa, va por donde nos cuenra Johann Kaspar en esta frase.

Y es que el ser humano odiamos no tener razón o que las cosas no vayan por donde nosotros queremos. Somos capaces de defeder lo imposible por tal de llevar la contraria y esperamos con muchas ganas el "te lo dije". Pero quizás el rasgo distintivo que más nos marca es la faceta mal aprendida de que nuestra palabra debe imponerse al resto. Y es tal ese poder que creemos que tiene la última palabra o que llevemos razón, que podemos llegar a unas situaciones que sin saber a ciencia cierta que es verdadero, matarnos con el otro tertuliano.

Pero la verdad en esa situación es bien diferente y pasamos de quedar como sabio o experto, a mostrar al resto de conciudadanos que somos unos ignorantes en toda regla. Este mundo está tan en pañales, que tener la osadia de pensar en que se sabe todo en un campo es totalmente incorrecto, y el no estar dispuesto ha escuchar todo discurso demuestra una falta de humildad y grosería, pues se pueden llegar a unos niveles de crueldad nefastos.

Es por esto, que más que el que habla o se le encienden los focos para mi carece de sentido y no lo catalogaría de sabio, si no que para mi un punto importante que demuestra los niveles de cada uno es el respeto que se tenga a las ideas diferentes y al no querer imponer un criterio. Al igual que es una marca y signo de que esa persona no vive en el egoísmo.

Cuesta salir de estas directrices que nos han marcado, pero cada vez intento trabajar más y potenciar el preguntar, escuchar, sacar conclusiones y usar las palabras o comentarios cuando pueden enriquecer y cuando no, ejercer el silencio. Que como otras veces he comentado en esta sección, tiene su poder y dicen mucho.

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