domingo, 29 de diciembre de 2013

El Hobbit. La desolación de Smaug

Este año el día de Navidad decidimos cerrarlo con una sesión de cine, en concreto con la segunda parte del Hobbit. Parece mentira que ya estemos un año después de la primera entrega, pero esperemos que para esto pase igual de rápido y podamos al fin dar por concluida esta obra de JRR Tolkien.
 En la primera se nos presentan todos los personajes y el argumento, girando entorno a la figura de Bilbo por ser una constante duda del porque anda en el grupo, si es correcto y buscar su camino y valía. Rellenado con fragmentos de las películas del Señor de los Anillos y presentándola como un recuerdo y un narrar de Bilbo a Frodo, nos deja justo cuando va a empezar la historia real, que la rescatamos en esta nueva película.

En ella podemos ver mucha acción, pelea tras pelea y con guiños constantes al Señor de los Anillos. El más evidente es la aparición de Legolas, aunque también tendremos referencias a Gimli y se va tejiendo el terreno para la saga del Señor de los Anillos. Son dos obras que aunque en literatura están conectadas, cinematográficamente lo son aún más, haciendo que cuando aparezca la última entrega, sea interesante ver las del Hobbit y posteriormente El Señor de los Anillos para terminar de ver toda la trama entera. En definitiva, lo mismo que ocurre con Star Wars.

Este punto que hace interesante los films de cara a conectar, para los seguidores y amantes de las adaptaciones sean lo más fieles al manuscrito original, es algo que aviso que no gustará. La primera no tenía tanta desviación pues como he comentado, simplemente era añadir fragmentos del Señor de los Anillos. Pero es que ahora nos encontramos con una modificación bastante bestia de los hechos (la más exagerada es la aparición de Legolas, que en el libro no aparece) y que muestra que para sacar más beneficio, el alargar donde no se podía una obra de no más de 300 páginas tiene su precio de cara a este sector.

Hace tiempo que tengo claro que las películas hay que ir pensando en que son otro producto y disfrutarlas individualmente, sin tener presente el producto inicial. Incluso suelo preferir verlas antes de leer el libro o en el caso de haberlo hecho, como en este caso que haga años, para no tener tan frescos todos los detalles y posteriormente ya lo volveré a leer para ser consciente al 100% de los cambios.

Que me enrollo: quitando este punto y de aviso pues se que algunos este punto lo valoráis y por ello he querido dejar claro el aspecto, os reconozco que a mi la película me ha gustado. Es entretenida y tanto por seguir el desarrollo del Señor de los Anillo (presentación, acción 100% y visto esto, la tercera será más acción y desenlace) como los guiños hacía esta la hacen atractiva, además que al haber tanta acción te obliga a estar pendiente y no perderte absolutamente nada. Dejando el final más abierto y en lo mejor, dando más ganas de que pase rápido el año para tener la última entrega y ver el final de esta triolgía creada por Peter Jackson.
Hobbit. La desolación de Smaug

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