miércoles, 20 de noviembre de 2013

Hablemos de... Educación

Hacía tiempo que no traía un Hablemos de y por ello me he decidido a comentar este punto. El vídeo hace ya unas semanas que lo realicé en cuando se empezó a tratar la LOMCE, pero  esta semana ha sido el debate fuerte y dentro de todo no anda desactualizado como temía el tema. No obstante quiero dejar claro que no voy a ir a tratar o debatir sobre la ley en si, si no algunos puntos que creo que fallamos.
Por ello no va a ser una reflexión de si es positiva o negativa, o si estoy a favor en contra. Simplemente comentaré que a mis ojos, seguimos dando vueltas a los asuntos que de verdad no importan y que por ello, el sistema educativo va a seguir coleando. Y es que creo que la educación no consiste únicamente en conocimientos, si no que la educación implica valores y nuestros niños y jóvenes están creciendo con falta de estos. Para mi lo importante sería enseñarles la importancia de trabajar juntos, el respetar al compañero de al lado, enseñarles que no hay diferencias... Pero lo cierto es que les enseñamos que si se quiere sobrevivir en esta sociedad, hay que pisar a todos y plantar tu bandera.

Otro punto que falla es que no todos aprendemos de la misma forma ni nos llama la atención lo mismo. Empaquetar la enseñanza de una manera es discriminar y no forjar ni aprovechar a esa persona en su totalidad y por ello creo que habría que mirar de pequeños sus inquietudes y entonces plantear la línea de trabajo. Qué le gusta pinta, las matemáticas o la literatura? Pues enfocar el camino por esa rama y potenciar sus cualidades que lleva innatas, pero no ahogarlo con el aprendizaje de la historia y asuntos similares que no van con él. Así sólo conseguimos que se aburran, que no tengan interés. Además que considero importante el fomentar que piensen, que tengan iniciativas y no seguir una doctrina borrega.

Tampoco veo correcto el decidir tan pronto el futuro que si en la actualidad con 16 años muchos andan perdidos, realizar la separación tan pronto es más injusto. Además: quién somos para evaluar si una persona puede llegar a la universidad por ser listo o si es tonto, llevarlo al FP y que sea un empleado normal? Cómo nos atrevemos a realizar estos enjuiciamientos y jugar con el futuro de estos chicos? Si nos ponemos así, grandes genios como Albert Einstein o Steve Jobs no los hubieramos podido disfrutar. El primero porque representa este sector de ser muy bueno en una materia pero torpe en otras. Einstein estaba considerado como el tonto de la clase y si hubiera nacido en estos tiempos y con esta ley, nos hubieramos perdido a uno de los grandes físicos (y me atrevo a decir pensador, pues tiene reflexiones muy profundas) que la historia nos ha dado. Jobs nos trae el perfil de niño superdotado o hiperactivo como diríamos ahora, que la escuela le parecía aburrida y que el sistema no incentivaba a llamarle la atención. Declaró en su biografía que si no se hubiera cruzado una profesora que supo encontrar la fórmula de incentivarlo, hubiera sido un bala perdida. Vamos, que nos hubieramos perdido a un gran genio e innovador de las tecnologias una vez más. Y este caso me hace reflexionar que quizás todos los inadaptados de la sociedad como drogadictos, ladrones y todo lo malo que vemos la culpa no es de ellos, si no que son víctimas del sistema y que les hemos fallado por no haber sabido valorarlos ni haberles dado su sitio.

Los jóvenes también tienen que luchar contra las espectativas de su entorno que a veces con todo el amor y pensando que es el bien, contaminan. Como alguna vez he comentado, los padres suelen enfocar en los hijos las carencias y metas y si alguno por la situación no pudo ir a la universidad, te inculcan la meta, al igual que el sector que más les guste a ellos o como digo por amor, crean que vas a tener una mejor vida. Y de nuevo es algo peligroso y que al tener que decidir tan pronto, influenciarte es fácil y ver que el camino tomado es incorrecto.

Qué se necesita una reforma? No lo dudo y los resultados lo demuestran, pero como os digo, creo que hay que replantearse que es lo mejor para nuestros niños y jóvenes. Teniendo claro que ellos simplemente quieren sentirse útiles, que tienen su sitio y en especial se quieren sentir queridos, unas premisas muy fáciles de cumplir que trabajando con lo que de verdad se sienten identificados, la cosa funcionaría mucho mejor. Al igual que creo que nos tocaría olvidarnos de títulos y conocimiento racional y potenciar más el conocimiento a base de la experiencia. No quiero desprestigiar tampoco lo otro, pero como siempre os digo: todo en su justa medida.

Os dejo para finalizar, con la versión en vídeo:

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