lunes, 9 de septiembre de 2013

Hedwigan Vission. Capítulo 55

La cuestión que esta semana voy a tratar, creo que todos en algún momento de nuestras vidas la hemos experimentado. En especial creo que en nuestra etapa juvenil debe haber sido una gran prueba a superar por muchos.
O al menos, os debo confesar que para mi si lo fue. Para no adelantarme, os dejo la imagen y empezamos con el debate:
Capítulo 55
Cuantos por no defraudar a sus seres queridos, no han sido sinceros con su sexualidad? O con algo que les apasiona no han avanzado o de hacerlo, ha escondidas y como si fuera un pecado? O metiéndonos donde yo más identifico esta frase por haberlo vivido: no defraudar en estudiar ciertas carreras o trabajar en un sector que te desagrada profundamente.

En casa por la situación que tuvieron mis padres, no pudieron continuar sus estudios y quedó la espina de la universidad. Siempre me manifestaron la meta de llegar a ella y que tener una carrera era prioritario. A medida que crecía y veía las opciones de futuro, empecé a darme cuenta que para mi tener una carrera no me llenaba, no me decía nada y más que el camino que les gustaba e interaron influenciar para que escogiera (informática), eran otros sectores los que más me llamaban. Y ninguno para realizarlo era necesario su paso por la universidad.

Fue un debate duro, de mucha dualidad de sentimientos que al final a diferencia de esa frase, decidí que fueran felices los demás y no yo. O bueno, fue una felicidad a medias, pues no escogí la carrera que querían, si no que fue un híbrido: escogí Multimedia, una carrer informática pero con toques de Diseño Gráfico y animación 3D, la parte que a mi me hubiera gustado enfocar más y profundizar.

Los estudios deben hacerse queriendo y motivado, y aunque Multimedia tenía esa parte y la disfruté muchísimo, no fue suficiente y el fondo de informático que detesto era tan latente... Que terminé dejándolo. No me arrepiendo de haber vivido esa experiencia, pues conozco el sector universitario e hice grandes amigos, recuperando lo que en la otra parte estudiantil me faltó y eché mucho en falta. Pero si os reconozco, que me faltaron agallas entonces de cuadrarme y de haberme honrado a mi misma desde un principio.

Nunca vamos a poder contentar a todo el mundo. Puede incluso que vean que nuestros esfuerzos y dirección sean incorrectos o les desagrade, pero os puedo decir con toda tranquilidad y seguridad, que no hay que tener miedo y que como nunca vamos a conseguir que estén satisfechos, el camino correcto es honrarnos a nosotros mismos y poder estar contentos de nuestras decisiones. Aunque nos ganemos antipatías o malas formas, creedme que es mejor desde un principio tenerlas y a partir de ahí construir nuestra ilusión, a vivir como desgraciados toda la vida.

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