lunes, 2 de septiembre de 2013

Hedwigan Vission. Capítulo 54

Empezamos un nuevo mes y por ello, me apetece traer una reflexión de las que son profundas. Es otra de las que tenía hace mucho tiempo guardada y no veía el momento de publicarla, pero finalmente me he animado a sacarla del baúl de los recuerdos.
Quizás más que reflexión se podría considerar como una afirmación rotunda, pero eso lo dejo a vuestro critério en cuando la veais:
HV 54
A lo largo de todos estos años esta afirmación la he ido viendo y no la puedo negar. Es cierto que algunas personas con recursos económicos abundantes son generosas y ayudan, pero el balance como digo si lo estudiamos, vemos que son un caso anecdótico. Porque el que tiene algo, tiene mucho miedo de perderlo.

En especial don dinero es de las cosas materiales que más asusta. Tiene un gran poder y con él se pueden conseguir grandes metas de una forma fácil, y eso pensar en que se puede perder... Asusta. Ojo, no digo de ir a lo loco y pensando que es una fuente infinita, pero si creo que muchas veces nos frenamos en ayudar o ha realizar acciones porque no hay dinero, cuando lo cierto es: "lo tengo, pero tengo miedo a que si realizo esto y pasa algo, quedarme sin nada". Ahorrar está genial, pero como os intento decir: las cosas tienen su justa medida. Tuve un familiar que recuerdo que fue un gran tacaño, lo miraba todo y no realizaba cosas para que nunca faltará el dinero... Y que una vez fallecido, sabéis que ocurrió con ese dinero? Que fue disfrutado por otros alegremente. Eso me hace pensar, que para qué ser tan agarrados con lo material y no disfrutarlo si cuando llega el momento de irnos de este mundo, no tenemos la opción de que se venga con nosotros! No es mejor disfrutarlo en vida tu, se feliz y aunque no puedas decir que tienes una colección de ceros impresionante, si puedes decir que has sido feliz y has hecho lo que has querido?

Como os comento, a mi se me ha demostrado que tener poco hace que valores las cosas y seas más generoso. La gente con escasos recursos son los que más me han dado tanto en calidad humana como de ayuda. Tenían menos que yo y en situaciones que me he quejado y que quería algo, han sido los que no les ha costado nada ponerse manos a la obra y darme de una manera u otra lo que quería. O son los que no tienen problemas en alojar a gente en su casa, tratarte como uno más de la familia y darte una calidez, que el momento de la despedida se hace muy duro. Mientras otros que si podrían dar mejores condiciones y alojar a gente, son recelosos y: o no lo hacen, o de hacerlo por compromiso ves una frialdad en sus actos, que te hacen salir corriendo y no volver nunca más a pisar esa casa.

Ojalá no hubieran diferencias de clases ni tener que hablar de gente con más o menos recursos, pero si tengo claro que en un mundo igualitario y justo, quedría que las personas se acercarán a este valor humano que demuestran las personas con pocos recursos, a que nos convirtiéramos en unos déspotas como el gran sector de la alta clase.

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