martes, 20 de marzo de 2012

Nací...

Muchas veces maldecimos nuestra suerte, por haber nacido en ciertas condiciones, en el seno de una familia, zona geográfica... Haciendo que más que amarlas, odiemos. ¿Pero de verdad tenemos que hacerlo?
 Como todos, dudas existenciales, cuando los ánimos están bajo mínimos o te peleas con alguien, la frustación hacen nacer estás cosas. En mi caso, debo decir que todas las tonterías que se vinculan a mi zona como nacionalismos, independencias, que somos tacaños con el dinero y todo lo demás, no me siento nada identificada e incluso he tenido mis rifirrafes cuando me he encontrado en sitios que si dan importancia a estas cosas... Pero esto no hace que no quiera mi ciudad o mejor dicho, mi tierra.
La amo, disfruto y no la cambiaba por nada del otro mundo, mientras algunos sólo piensan en emigrar, yo no veo mi vida sin está zona. Si, quizás vivir en el nuclio urbano si deseo cambiarlo y disfrutar más de esas maravillas que tenemos de mar, montaña o en definitiva: natulareza.
Y esto me hace plantearme: por qué siempre vemos la parte negativa? Todo es dualidad y al igual que hay puntos negativos, también los hay positivos. Por qué siempre destacamos el cable incorrecto, el que nos hace daño? Por qué no nos centramos en ser felices con lo poco que tenemos? Esta enfermedad es el cáncer principal de nuestra sociedad (porque por desgracia, tenemos muchos) y que debemos aprender a erradicarlo si no queremos morir, pues todos estos factores como digo no los escogemos, nos vienen y ni son una vergüenza ni una deshonra, es lo que somos y tenemos que aceptarnos tal y como somos, pues esto es lo que nos hace únicos y especiales.
Por mi parte, sólo añadir: que le voy a hacer... Si nací en el mediterráneo.

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